sábado, 19 de junio de 2010

MIs queridos vecinos han entrado en mi Lista Negra


Comenzaré esta historia contándoles que hace tres años que vivo sola, en un departamento lindo, pequeño, acogedor y muy soleado. De a poco fui comprando cosas y ahora es mi hogar. Está muy cerca de mi trabajo y en barrio lleno de árboles y tranquilidad.

Me acostumbré al movimiento que hay en el edificio, donde hay mucha gente joven viviendo, son 12 departamentos por piso, por lo que la cantidad de personas que hay acá es demasiada, siempre me encuentro con alguien el los ascensores, vestíbulo, lavandería, pasillos etc. De verdad soy súper tolerante, pero hay ciertos límites y de eso se trata este capítulo de los personajes que me colmaron la paciencia, rompieron la armonía y me hacen pensar, seriamente, en la venganza.

A todos los puse sobre nombres y les explicaré que hacen para que me quiera acriminar. Son 4 los integrantes de mi lista negra de la venganza. Juzguen ustedes, no creo estar tan equivocada.

Empecemos por el que hace menos daño, “Chin-shu-lancha”. Él vive al frente a mi departamento, es un oriental de lo más simpático, pero muy bueno para cocinar, su ingrediente preferido es el ajo. Es muy deportista, por lo que siempre llega en su bicicleta, transpirando condimentos. Y es un poco desubicado, le cuento que para el terremoto, salió como todos arrancando, pero al rato después desapareció. Durante la espera nos informan que hay una fuga de gas, que subamos a apagar las llaves de paso. Un vecino vestido con un pijama muy pintoresco, se pone a gritar, todo lo miramos y nos dice “alguien tiene velas prendidas arriba, vamos a explotar”. Miré y claro era “Chin-shu-lancha”, partí corriendo a avisarle, cuando entré a su departamento quedé impactada, parecía santuario, prendió todas las velas que encontró en su despensa. Le dije que las apagara, pero no habla español, ni ingles. Lo miré con cara de bruja y empecé a apagar vela por vela, él no entendía nada, hasta que con gestos, le hice entender lo de la fuga y me ayudó a apagar su velatón, no sé a que dios le estaba rezando, o si tenía miedo, pero eso no se hace y menos con una fuga de gas que se “olía fuertemente”. Otra característica de él es que es el rey de los portazos, siempre lo escucho cuando llega y se va, pero tanto daño no hace, si aprendes a respirar por la boca, Por lo menos es muy amable y siempre saluda con una inclinación de cabeza. Además si me quedo sin ajo sé a que quien recurrir.

La que sigue en mi lista negra, “Monito Tití Reggeatonera”. Ella es muy simpática, le encanta juntarse con sus amigos en su departamento, gente de distintas nacionalidades y colores, pero todos con un común denominador; a música y la conversación a altos niveles de volumen. Se reúnen para la famosa “previa” y lo que es peor para el “after hour”. Esta aquí cuando comienzan los problemas, ya que llegan a altas horas de la madrugada, muertos de la risa, entonados y casi gritando. Me imagino después de estar bailando bajo un parlante toda la noche quedas así, por lo que me han contado. Luego viene el bajón de hambre por lo que revuelven la cocina azotando ollas, platos y puertas, comentando los sucesos de la noche, bueno gritando los sucesos de la noche. Con reggaeton a todo volumen, es cuando llamo al conserje, por primera vez para que bajen la música. Lo hacen, pero siguen con los gritos y aporreos varios, nuevamente notificar al conserje, pero no entienden la idea, que hay gente durmiendo. La tercera y última advertencia es a través de la pared con fuerte golpes, son dos o tres veces comúnmente, cuando un avispado comenta “uy parece que estamos metiendo mucho ruido” es en éste momento cuando puedo dormir tranquilamente. Lo otro, ella es un poquito despistada, por lo que frecuentemente toca mi puerta porque se le han quedado las llaves dentro de su departamento y se pasa por el balcón, saltando alegremente cual “monito tití”, temo que un día, va a pisar mal y la encontraré tendida entre el pasto del primer piso.

Así pasamos al tercero de la lista, es sólo un niño, que vive junto a sus padres en la casa frente a mi edificio. Ellos tienen la costumbre de gritar por todo, para buscar algo, cuando lo encuentran, tocan la bocina para abrir el portón., etc. Yo tengo la teoría que son sordos, nadie puede gritar tanto estado en el mismo lugar. Su hijo es un ser extraño, un colorín de 5 años que no habla, maúlla todo el santo día, por lo que ganó el apodo de “niño gato”. Sé cuando llegan, por lo bocinazos y los maullidos del infante. Lo bueno, es que hace una semana que no los escucho, así que ese flanco está cubierto.

El último, pero más importante de todos es mi “Vecino Lujurioso”. Son tantas cosas que tengo que decir de él, que merece un capítulo a parte. Sí, tendrán que esperar unos días para saber que hace este personaje, para tener un apodo tan particular.

Nos leemos luego…

2 comentarios:

pascale dijo...

excelente Mari!!!
...espero por el vecino lujurioso!!!

Lenia dijo...

Genial!!! vamos por la segunda parte...auque parte de la historia ya la conozco jajajajaj!!!