
Mis queridos vecinos, mi vecina antigua y la nueva.
Ya todos saben quienes son mis famosos vecinos y cuales son sus virtudes y falencias, esas cosas que me hacen aborrecerlos profundamente.
Pero bien dicen por ahí, que dentro de lo malo, se pueden sacar experiencias y cosas buenas, yo no creía para nada, pero me pasó.
Se acuerdan de mi vecina “Tití”, la que salta de mi balcón al suyo cuando se queda puerta afuera. Ella es la protagonista de la primera historia.
Hace dos semanas, martes a las 7:30 AM, estaba en la ducha cuando escucho unos golpes fuertes, pensé en seguida en ni vecino lujurioso, así no le presté importancia. Los ruidos siguieron cada vez más fuertes, hasta que de repente escuché un grito. Salí volando del departamento, con bata y me quedé esperando para tratar de ver de dónde venía el ruido. Había dos personas afuera, en el pasillo mirando sin hacer nada. De pronto escucho más golpes con gritos, venían del departamento de mi vecina Tití, me acerqué a la puerta y una de las personas que estaba en el pasillo, me dijo “no te metas en líos, llama a los carabineros mejor”. La miré con los ojos muy abiertos, no podía creer que fueran tan poco empáticos y solidarios, pero bueno.
Me acerqué a la puerta, y le pregunto “Flaca estas bien”, se escucha un suspiro y luego un grito “me quedé encerrada en el baño, por favor ayúdame” seguido de llanto. Miré la puerta con los ojos muy abierto y comenzó “la operación comando”, le grité a mi vecinita Tití que se quedara tranquila, le dije ala “vecina sapa” que llamara a los conserjes, y por si las moscas, me aseguré y llamé yo. En dos segundos tenía a todos en mi puerta entrando a mi departamento. Yo con martillo en la mano, dirigía a todos, sin sepárame de la puerta de mi vecina, le hablaba, para que se tranquilizara.
En dos segundos, llegó don Miguel, entró a mi departamento, saltó el balcón, entró donde mi vecina y abrió la puerta, me agarró de un brazo y me dejó adentro, calmando a la pobre vecina Tití. Cuando entré veo la perta del baño, con un tremendo forado al nivel de los ojos, por ahí miré y vi a mi vecinilla llorando, le hablé, le dije “flaca, mírame, estoy acá, te vamos a sacar, tranquila”. Por el agujero la miraba y me fijé en sus manos, estaban sangrando. Me veía con cara desesperada. Yo con mis conocimientos de vuelo, los apliqué todos. Le hablé, le dije que me mirara y que respiráramos juntas, cuando se calmó, le dije que se lavara las manos y que las cubriera con algo. Justo llegó don Miguel con tremendo matillo, para romper la puerta. Le dije que se metiera en la tina. En menos de un minuto pudieron abrir, ella salió llorando la abrasé y le dije que se calmara. La dejé sola por unos segundos, por mientras que iba a vestir, volví a tocas su puerta, estaba más tranquila, contactándose con amigas para que fueran a acompañarla. Me fui a mi trabajo feliz, pude ayudar a alguien.
Dos días después, golpeo mi puerta para pedirme un exprimidor, hablamos un rato y ahora somos amigas, no cercanas, pero las dos estamos solas en Santiago, las dos con familia lejos, por lo menos ya sabemos que sí algo pasa, podemos juntarnos y acompañarnos.
La siguiente vecina, es nueva, llegó un mes a vivir al departamento que está abajo mío.
Yo estaba feliz dije “llega una mujer, no tendré problemas”, grave error. Estaba todo muy bien, sólo escuchando ruidos en forma “estero”, pero ahora se me complicó más el panorama. Como el humo, los ruidos tienden a subir. Sí ustedes han estado en un edificio muy alto, los ruidos se sienten más fuerte, una suerte de caja de resonancia amplificada y dada que la construcción de este, mala, con puros tabiques y cero aislaciones, puedo escuchar hasta cuando “Chi-Chu-lancha” revuelve su té.
Bueno, después de unas semanas descubrí que la vecina nueva tenía pareja, “¿cómo?” dirán ustedes, de la forma más fácil, la escuché.
Un día domingo, estaba despertando feliz, ya que “Lujurioso” partió con guitarras y amplificadores a su parcela en Colina, “Tití” salió por el fin de semana, estaba solita. Comencé a estirarme y pensar en qué rico desayuno me iba a preparar, cuando quedó todo en silencio y sentí un escalofrío por la espalda.
No, no puede ser, eran suspiros, gemidos que subían de intensidad, eran de mujer. NO entendía nada, ya que la pareja de “Lujurioso” no es gritona. Me hice la loca, fui a buscar mi desayuno, cuando escucho más fuerte palabras o frases completas “OH sí, ooo....., más, más”. Maldición no, no puede ser, me paré para ver si estaba el auto del vecino y no estaba. Me acerqué a la pared de Tití, nada. Volví a mi pieza, me tiré en la cama y con el salvo, voló el control remoto por los aire, me agaché a recogerlo y ahí “vi la luz”, bueno más bien supe de donde provenía tanto suspiro.
Pues era de abajo y dije “no, lo único que me faltaba una vecina golosa”. Y gracias al café que se me cayó e el piso quedó “literalmente” bautizada.
Dentro de mi ingenuidad o estupidez, pensé, sí es mujer, puede que no sea tan seguido. Ya que la mayoría van a la casa de los pololos a hacer “cochinaditas”, pues, me saqué le premiado. Es él quien está continuamente quedándose, mañana, tarde y noche, fines de semana, feriados, días del trabajador, etc.
Y muy bien puesto el sobrenombre “golosa” y él sería “ganoso”, esa mañana fatídica alcancé a escuchar tres juegos, relaciones, transacciones. Decía “esto no me puede estar pasando a mi, no, no, no”, me enojé, me vestí con lo que encontré, agarré mi cartera y salí corriendo del departamento, donde mi autito me llevara, lejos de los ruidos, tentaciones, lujuria y sexo.
Y así he vivido hasta ahora, arrancando de mis cuatro vecinos locos, durmiendo en el living, usando tapones en los oídos (que no funcionan), poniendo el televisor, equipo de música o usando la aspiradora para acallar los ruidos con más ruidos.
Ustedes se pueden reír, pero realmente afecta la falta de sueño, estoy estresada, choco con lo que encuentro, ando muy torpe, sin ganas de estar en mi linda casita.
También pueden decir que soy una exagerada, pues no, los invito a leer el libro de reclamos, por suerte no soy la única, pero sí la que tiene peor suerte, soy la única que escucha ruidos en “tercera dimensión” sí se puede decir así, amplificados a mil.
No sé si han visto Friends, sale un capitulo en que Chandler y Joey por casualidad descubren que tienen un canal pornográfico gratis y lo ven 24 horas al día. Bueno yo siento que estoy en los “efectos especiales” por siempre, atrapada por el sexo, sin quererlo.
Lo peor es cuando viene de visita mi mamá con mis sobrinitas. La solución, salir todo el día y tener música o el televisor prendido a máximo volumen.
Les digo, con una mano en el corazón, así no se puede vivir, no es sano. Estoy empezando a odiar el sexo, fuertes declaraciones. Soy la única que puede decir, que se esta quedando sorda por culpa del sexo ¡plop!
Bueno, más adelante les contaré más historias, ojala no sean más de mis vecinos.

4 comentarios:
creo que hay que estar en tu lugar para poder entender,los que estamos afuera seguramente lo vemos como algo jocoso,porq claramente estamos en nuestras casas con sólo los ruidos q nosotros provocamos..creo que si tienes posibilidades de irte debias hacerlo..y si no..rogar que te pongan aislantes en las paredes =)
Bueno... creo que en rigor tienes mala suerte por concentrar en tan pocos metros cuadrados varias fuentes de "ruidos sexuales", algo que ocurre en todos los edificios del mundo.
Si te cambias, probablemente los seguirás escuchando pero no con la frecuencia de hoy.
Ojalá te vaya bien con la búsqueda!
aravenapm 9:22am via tGadget @mariplopis jajajaj muy wena.. y es verdad ke estas media sordita #nopodis !!!! genial ... congratulations ..wena historia
bueno sí, no te puedo negar que me reí mucho... jajaja
y me quedé pensando en qué pensarán de mi los vecinos de mi reciente ex +1, me habrán puesto ya un nombre... XD
vengo desde tuiter, saludos,
@CrisHerrer
KePaNuK
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