martes, 31 de agosto de 2010

Los Moais y la tremenda caña, no es una buena combinación.


Después de un tremendo carrete, partimos temprano a Rano Raraku. El volcán donde sacaban las piedras para hacer los moais.

Realmente bello, el camino, precioso, los colores increíbles, salían los caballos salvajes a saludarlos al paso.

Lo bueno que íbamos un guía increíble, el querido Enrique.

Yo feliz mirando el paisaje, cuando nos empezamos a acercar al volcán….Ufff la vista es maravillosa, los moais a lo largo de la cantera, esperando por nosotras y vigilando su bella Isla.

Partimos el recorrido con un sol terrible, humedad a mil y con muchas botellas de agua.
Caminamos mucho y en cada parada había uno anécdota que escuchar, de verdad las agradezco, aprendí mucho.

Repasamos la historia de la Isla y probamos en terreno las teorías de Enrique. Sí tienes toda la razón en todo.

Yo estaba parada a mitad del volcán, mirando el paisaje, los moais, el cielo, el mar. A lo lejos se podía ver “Togariki”, impresionante la emoción era tan grande como la tremenda caña que llevaba. Como les explico mucho calor, humedad de verdad estaba “fermentado” Vodka jajjajajjaja, pero valía la pena el sacrificio, todo lo que vi, lo que sentí, lo que escuche…. No tengo palabras para describirlo, sólo hay que vivirlo.

Vimos la evolución que tuvieron los moais a través de la historia, como los tallaban, la teoría del “GPS”, cocinas y muchas cosas más. El Primer Moai, el Moai Paoa, bello.

Nos subimos al jeep y partimos al Ahu Togariki y ahí me morí. No aguanté más, me quedé más de media hora tirada a pleno sol esperando que pasara la “enfermedad”, pero me prometieron que otro día volveríamos y que al lugar donde íbamos se me pasaría el malestar. Y es verdad, llegamos a un pozo o piscina natural, realmente bella, al agua en menos de tres segundos, que agradable, agua tibia en mi cuerpo, mirando el fondo, pececitos, piedras, sol. Al rato nos tiraban piñas pelada, las comimos “cual helado”, que cosa más rica, amo las piñas de la Isla, son la cosa más rica que he comido.

Después de varios chapuzones, caídas y piqueros, sentí olor asado y justo en eso momento…” me morí”, no pude más, gracias a Gonzalo estaba después de 20 minutos en la cabaña de vuelta, pasando la caña. No saben cómo me arrepentí cuando vi las fotos y escuche las historias de las chicas que habían llegado, dije “nunca más”… bueno….

En la noche me quedé escuchando música y leyendo, disfrutando de una noche maravillosa, mientras que mis amigas estaban felices bailando en el “Piriti”, bueno son las consecuencias de la caña.

Al día siguiente estaba al 100%, me levanté feliz de la vida, respirando aire puro y un poco impactada, ya que el “patio” estaba lleno de caballos y vacas. Yo como las locas espantándolos….jajajjajaj

Las vacas se comían las toallas, y yo corriendo tras ellas gritándoles para que se fueras, tropezaba con cuanta piedra encontraba, al final me quedé de lo más tranquila entre los “manabais”, esperando que mis amigos aparecieran.

Que cosa más increíble estar en la Isla, con caña, espantando animales, deseando tomar agua helada todo el rato. Viendo como aterrizaban los aviones. Es todo tan sencillo, tan mágico, tan místico. Realmente es otro mundo.

Ese día nos fuimos a los “Motus” a bucear…

Más adelante les cuento ese viaje que estuvo “extremo a morir”….jajajjajajaja

Maururu
Irorana

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