
Después de un rico desayuno con pan amasado, partimos a la aventura a subir el volcán Rano Kau, donde se encuentra la aldea ceremonial “Orongo”
Todos arriba de los autos y al volcán de ha dicho, el paisaje realmente bello, el mar, los colores, las casas, hoteles, todo es precioso.
Nos acompañó un sol fuerte, un calor terrible, humedad y mucha tierra, pero daba lo mismo, cuando llegamos al primer mirador, todas las incomodidades pasaron. Una vista asombrosa del cráter, lleno de agua de lluvia, mucho verde por todas partes. Y empezó el show de fotos y preguntas a nuestro querido guía “Emilio”, el pobre quedó chato, pero eso le pasa por salir con los “Conti”…ajaajaja
Luego de una rato en auto llegamos a la cima del volcán, pagamos nuestra entrada y a caminar se ha dicho, hasta que empezamos a ver las construcciones de las casas, los lugares donde cocinaban, donde juntaban agua lluvia, donde las mujeres tenían a sus hijos, puedo decir que eran muy adelantados a su tiempo, tenían partos en agua tibia.
Cuando llegamos a Orongo, se me encogió el corazón, son cosas que una conocía por libros, por relatos de amigas o por fotografías, pero estar allí es realmente emocionante. Saber que mucho tiempo atrás la gente hacía su vida normal, conversaban, cocinaban, hacían sus ceremonias, etc.
Las casas súper sencillas y elaboradas a la vez, eran construidas de piedras perfectamente cortadas y ensambladas. No tenían ventanas, ni otro tipo de comodidades total ellos sólo “dormían” en ellas. Y de nuevo la producción de fotografías, “ponte allá, baja la cabeza, no te vayas a caer, cuidado con las piedras, sí va a salir el volcán” eran una de las tantas instrucciones tanto de fotógrafas como de los fotografiados...Ajajá jajá
Hasta que llegamos al lugar, donde cuenta le leyenda se hacía la ceremonia del “hombre pájaro”, se podían ver los “Motus” el lugar donde los pájaros minutara iban a depositar sus huevos y el primer hombre que llegara nadando, reinaba la Isla por un año.
Y ahí empezó el show del vértigo, por un lado tenías el cráter del volcán, bello y por el otro lado acantilados y el mar. Debo decir además que había mucho viento, una combinación terrible para mis pobres nervios, andaba casi de rodillas para no caerme. Me saque fotos con los pocos petroglifos que van quedando, obviamente hacen alusión al “hombre pájaro”. Entre tanta foto, historias que se contaban y preguntas que eran respondidas, me regalé y bien agarrada de una cuerda observé el paisaje. Una tranquilidad, una paz tan grande que sobrecogía el espíritu. Yo me imaginaba ver el amanecer o e atardecer en ese lugar, tiene que ser indescriptiblemente bello, no lo hice, pero la próxima vez que vaya… Espérame Rano Kau que de allá soy.
Que lamentable que no estuvimos allí para la “Tapati” cuando recreaban las ceremonias que se hacían tiempos atrás, pero nuevamente, cuando vuelva…De allá soy…ajjajajja
Dicen algunos por ahí que la Isla se puede recorrer en 4 días, están totalmente equivocados, con 15 días que estuve, me faltaron millones de cosas por conocer, recorrer y descubrir.
La Isla es mágica, la Isla es bella... Espera por mí…
Maururu
Iorana
…Mirábamos los “Motus” tres pequeñas “islas”, lejos de nosotros, se veían diminutas, pero las apariencias engañan. Cuando fuimos a bucear allá, todo cambió, pero eso queda para otro día…

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