
Isla de Pascua, un lugar de ensueño, lleno de misterios, historia, sufrimiento, alegrías, paisajes idílicos, gente que ama su pueblo, su cultura, su tierra. Magia por todos lados.
Siempre he tenido la idea de viaja a Rapa Nui, desde niña comencé a leer sobre su historia, por los muchos libros que tenía mi papá. Él adoraba los viajes, soñaba con ser explorador y descubrir tierras lejanas, pero nunca lo pudo hacer. Eso sí, que a través de los libros y junto a su imaginación recorrió millones de lugares, estuvo junto a los leones de África, los elefantes de India, los osos de Alaska, los pingüinos de la Antártica, etc.
Siempre nos contaba historias y nos alentaba para que leyéramos mucho. Y eso se lo agradezco en el alma, un gran recuerdo es la lectura y yo amo leer.
Un día una amiga Cony me ofreció acompañarla a “la Isla”, sin pensar dije enseguida que sí, sin importar lo que costara, por fin mi sueño se realizaría.
Comencé a reunir literatura, fotos, mapas, lo que encontrara para conocer este maravilloso lugar, además Cony, vivió en la Isla por un año y siempre me contaba historias y anécdotas que hasta ahora me hace reír.
Pasaban las semanas y cada día estaba más cerca, junto con la impaciencia, los nervios y la incertidumbre de llegar a cumplir mi sueño. Además, les tengo que decir que eran mis primeras vacaciones después de 12 años de trabajo. Obvio, para las tripulantes los meses de enero y febrero es la temporada alta, por lo que no podemos salir en esa época.
Llegaríamos justo para “La Tapati”, fiesta que todos los años hacen en el mes de febrero, donde muestran al mundo sus tradiciones, juegos, vestuario, comidas, bailes al mundo entero.
Como no todas las cosas son perfectas, una semana antes del viaje, me avisan que mi papá enfermó gravemente, uno de sus pulmones se llenó de sangre, fue internado de urgencia, ese día viajé a concepción. Lo visité en el hospital, hicieron todo lo posible, hasta que el día domingo comenzó a dar señales de mejoría. No quería dejar a mi familia sola en este momento, ¿qué hacer?
Hablé con mi mamá y le dije que no viajaría, no podía ir sabiendo que mi papá estaba enfermo. Ella una mujer maravillosamente fuerte y sabia, tierna y cariñosa; me tomó de una oreja y me subió con maletas y todo, rumbo a Santiago. Me dijo que lo que menos desearía mi papá era que suspendiera el viaje, que no podía hacer nada más que disfrutar mis vacaciones y llegar llena de historias y recuerdos para contárselos a él.
Y así partió la aventura a esta Isla mágica…Con una lágrima en la garganta, el corazón apretado, 7 amigos, entre ellos 3 mujeres, dos hombres y una niñita, toneladas de maletas y cajas, cámara en mano y ravotril a la vena, comenzó mi aventura a la misteriosa Isla de Pascua, Rapa Nui o “El Ombligo del Mundo”.
Como en todos los viajes hay problemas, no podíamos estar exentas de estos.
Les cuento que llegamos a la Isla después de sortear muchas pruebas, como por ejemplo, saliendo del departamento, con el transfer esperándonos, se nos rompió una de las cajas donde estaban las botellas de Vodka, no teníamos con que reemplazarla, y la caja estaba totalmente estropeada. Rápidamente Pacita, pensó en la mejor solución; usar una maleta, todas subíamos y bajábamos trayendo maletas, toallas, bolsas y lo que pudiera servir para dejar bien embalado todo y que nada se rompiera. Resultado “tarea cumplida”.
Ya estábamos todas arriba del auto camino al aeropuerto, viaje que conozco de memoria, llegamos al counter. Nos miramos y nos dio ataque de risa, parecíamos gitanos, por la cantidad de cajas, cajitas y cajones, maletas, bolsos y bolsones, más cooler y coches y eso que nos íbamos por 15 días.
Después de peleas, registrarnos, compras varias, algunas fotos y correr por seguridad a la puerta de embarque, estábamos felices y cansadas, sentadas en el vuelo Lan 767 que nos llevaría a nuestro esperado sueño.
En el avión comimos, vimos películas, nos reímos, nos sacamos más fotos. Yo tenía que documentar todo para contarle a mi papá que siempre estuvo en mi pensamiento y corazón.
De verdad el viaje se me hizo eterno, pero cuando dieron el speach de descenso, todo cambió. Los nervios se “ultra multiplicaron”, tratando de mirar por las ventanas lo que pasaba afuera, un pedacito de isla, algo del paisaje. Cuando de repente lo vi, un pedazo de tierra verde, verde. No saben la emoción que sentí, tenía ganas de llorar, de gritar, de aplaudir todo a la vez. Pero siempre digna, me quedé en mi asiento, con los ojos abiertos como platos y la boca con un eterno “ohhh”.
De lo que pasó cuando bajamos del avión las reacciones, les diré otro día.
Como dirían los pascuenses, en su idioma… “Iorana Korua”

6 comentarios:
EmersonAllende 5:00pm via Web @mariplopis Genial como siempre... CLAP CLAP. (está malo el link, entré por tu blog)
Pascale Rifo Azúa (**)
Domingos entretenidos con MariPlop!!!!
vamos por el libro amiga!!!!
Matiasfeliz 5:35pm Linda tu :), bonita crónica la he leido
Loren Polanco I loved it!!!! Thank you and keep up the good work!!! Cariños!!!
Anita Maria Quezada Garcia Una vez más me dejas encantada..eres increible amiga!!
Un besito desde la distancia!! Muac
Javiera Fernandez Burmester buenisimo!!! quiero las otras partes!!! ya cuentanos querida amiga!!, que dificil fua haber partido asi dejando a tu papa!, pero que bien que lo hiciste!
besos
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